{"id":136869,"date":"2019-04-04T18:14:14","date_gmt":"2019-04-04T16:14:14","guid":{"rendered":"https:\/\/abaroma.it\/gabriele-simongini-habla-de-su-padre-franco-critico-de-arte-poeta-director\/"},"modified":"2026-09-30T12:46:17","modified_gmt":"2026-09-30T10:46:17","slug":"gabriele-simongini-habla-de-su-padre-franco-critico-de-arte-poeta-director","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/abaroma.dev.cappellidesign.com\/es\/gabriele-simongini-habla-de-su-padre-franco-critico-de-arte-poeta-director\/","title":{"rendered":"Gabriele Simongini habla de su padre Franco: cr\u00edtico de arte, poeta, director"},"content":{"rendered":"<p><em>Por gentileza del autor y de Maretti Editore, publicamos en exclusiva un ensayo incluido en el libro \u00abFranco Simongini. L&#8217;atto poetico di documentare l&#8217;arte\u00bb (2019): una recopilaci\u00f3n de escritos, im\u00e1genes y memorias dedicados al gran director de documentales de arte, que tambi\u00e9n fue poeta, cr\u00edtico y escritor. Editado por Gabriele y Raffaele Simongini, el volumen se ha realizado con el apoyo de la Academia de Bellas Artes de Roma.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u00abUna mirada pluralista, abierta, curiosa, no de cr\u00edtico sino de poeta y compa\u00f1ero de viaje de los artistas, atenta tambi\u00e9n a buscar las ra\u00edces de una tradici\u00f3n italiana capaz de renovarse en el tiempo sin perder su identidad. As\u00ed, Franco Simongini, en su trayectoria como director, escritor, poeta y cr\u00edtico de arte, unitario como un diamante de muchas caras, bien podr\u00eda haber compartido, mutatis mutandis, la aspiraci\u00f3n declarada por Giuseppe Ungaretti: <em>\u00ab\u2026 era el canto de la lengua italiana lo que buscaba en su constancia a trav\u00e9s de los siglos [\u2026]; era el latido de mi coraz\u00f3n lo que quer\u00eda o\u00edr en armon\u00eda con el latido del coraz\u00f3n de mis mayores de una tierra desesperadamente amada\u00bb<\/em> (1).<br \/>\nTambi\u00e9n para Simongini, tradici\u00f3n significaba hablar a trav\u00e9s del tiempo, transmitir la vitalidad de ciertas experiencias pasadas, pero sacadas a la luz una vez m\u00e1s como nuevas y diferentes. No es casualidad que, aunque sus documentales m\u00e1s conocidos sean los dedicados a los mayores artistas italianos del siglo XX, en el programa \u00abA tu per tu con l&#8217;opera d&#8217;arte\u00bb, de los a\u00f1os setenta, se realice un enfoque de la excelencia art\u00edstica italiana, en un sentido amplio, a lo largo de los siglos. En \u00e9l, Cesare Brandi seleccion\u00f3 y coment\u00f3 algunas obras maestras de nuestro arte en un recorrido plurisecular, desde el Guerrero de Capestrano hasta los templos de Paestum, desde la Capilla Palatina hasta el Tondo Doni de Miguel \u00c1ngel, desde la Porta della Morte de Manz\u00f9 hasta los sacos de Burri, sin olvidar la segunda serie del programa dedicada a las regiones italianas a trav\u00e9s de tres obras maestras que representan a cada una de ellas y que tambi\u00e9n seleccion\u00f3 Brandi. De forma m\u00e1s raps\u00f3dica, se llev\u00f3 a cabo una empresa similar a caballo entre finales de los a\u00f1os ochenta y principios de los noventa con Federico Zeri, tambi\u00e9n en \u00abA tu per tu con l&#8217;opera d&#8217;arte\u00bb, con incursiones en ciudades art\u00edsticas como Amelia y Todi, con fascinantes lecturas de artistas como Rosso Fiorentino, Beccafumi, Guido Reni, Sassoferrato, De Nittis y otros.<\/p>\n<p><em>Franco Simongini. L&#8217;atto poetico di documentare l&#8217;arte, 2019, Maretti editore<\/em> En esencia, Simongini comprendi\u00f3 pronto que la capilaridad de nuestro patrimonio art\u00edstico en la \u00f3smosis entre cultura y naturaleza, m\u00e1s all\u00e1 de las banales divisiones entre arte mayor y menor, es la verdadera peculiaridad de nuestra historia, sin fracturas con lo que luego har\u00e1n nuestros artistas en el siglo XX. En resumen, los v\u00eddeos dedicados a los protagonistas del arte italiano del siglo XX deben verse como el punto de llegada final de una feliz y plurisecular historia creativa que hunde sus ra\u00edces en un pasado concebido como parte integrante y viva del presente. En este sentido, se comprende mejor la absoluta indiferencia hacia las modas que caracteriza la actividad de Simongini, adem\u00e1s de la capacidad, a menudo pagada con el aislamiento, de no dejarse atrapar por las jaulas ideol\u00f3gicas con sus prevaricaciones y sus peligrosos sectarismos. A menudo a contracorriente, Simongini rinde el justo homenaje, con pruebas f\u00edlmicas que ya han pasado a la historia, a Giorgio de Chirico, a principios de los a\u00f1os setenta, en contraposici\u00f3n a la fama de pintor reaccionario y de folclorista \u00abviejo zorro\u00bb que le reservaba entonces su patria. Y los documentales de Simongini tambi\u00e9n produjeron una reacci\u00f3n en cadena que hizo que un pintor \u00abmedi\u00e1tico\u00bb como Mario Schifano redescubriera la pintura y la figura de De Chirico a trav\u00e9s del filtro de la imagen televisiva.<br \/>\nLa investigaci\u00f3n po\u00e9tica de Simongini, en un sentido amplio y plasmada precisamente en las im\u00e1genes f\u00edlmicas, se hunde en el centro del magma que une al hombre y al artista, en el sentido m\u00e1s aut\u00e9ntico posible, como si el documental propusiera una confesi\u00f3n total a trav\u00e9s del gesto creativo, las palabras, las expresiones del rostro y del cuerpo, el ambiente del estudio. A pesar del artificio inherente al rodaje f\u00edlmico, el coraz\u00f3n de estos documentales sigue siendo la autenticidad existencial y art\u00edstica, en una \u00f3smosis indisoluble. Por ejemplo, el profundo v\u00ednculo humano y art\u00edstico de Alberto Burri con Umbr\u00eda y con Citt\u00e0 di Castello en particular se puede apreciar claramente en las im\u00e1genes con las que se abre el documental \u00abL&#8217;avventura della ricerca\u00bb (1986), en el que emerge la fuerza de un camino valiente y solitario, cuya lectura formal se conf\u00eda a las incomparables palabras de Brandi. Las vistas y panor\u00e1micas dedicadas a Citt\u00e0 di Castello y a las colinas y campos circundantes dan evidencia visual a una especie de genius loci que luego parece transformarse naturalmente, <em>mutatis mutandis<\/em>, en la sustancia material de las obras de Burri. As\u00ed, Simongini busca, siente y visualiza constantemente esta relaci\u00f3n simbi\u00f3tica entre el entorno nativo, la historia humana y el recorrido art\u00edstico, tanto en los documentales como en sus ensayos narrativos, po\u00e9ticos y period\u00edsticos.<\/p>\n<p>El paisaje parece ser el humus que da vida a la investigaci\u00f3n de los artistas en una profunda continuidad, tambi\u00e9n visual, que se formaliza en las obras, obviamente no en un sentido banalmente mim\u00e9tico. <em>\u00abEn las peque\u00f1as extensiones de terreno llano<\/em> \u2014escribi\u00f3 Simongini en un art\u00edculo dedicado a Burri\u2014 <em>que se abren en abanico, en cuadrado, en tri\u00e1ngulo, hasta las primeras crestas de las mesuradas colinas de Umbr\u00eda, en el alto valle del T\u00edber, desde Umbertide hasta San Sepolcro, todo ese ondulado mar de plantas de hojas anchas parece subir a Citt\u00e0 di Castello como una ola de varios matices. En Citt\u00e0 di Castello [\u2026] se respira el olor del tabaco rubio y negro, hay secaderos grandes y vastos como estudios cinematogr\u00e1ficos, y aspirar ese suave y profundo vapor del tabaco en secado que se extiende casi desde la tierra es dulce y tranquilo, sabe a descanso y a c\u00f3modas moradas habitadas por gente tranquila\u00bb.<\/em> (2).<br \/>\nSimongini, con su vocaci\u00f3n de permanecer al margen, muy evidente tambi\u00e9n en sus documentales, en la novela \u00abLa torre dell&#8217;orologio\u00bb (Rizzoli Editore, 1979) ofrece de manera coloquial, sin ninguna presunci\u00f3n pedante, su cautivadora interpretaci\u00f3n cr\u00edtica, confi\u00e1ndola a un personaje fundamental del relato: <em>\u00ab[\u2026] Burri es umbro, hay en \u00e9l, en su obra, esa sombra misteriosa de la sencillez franciscana, el arte pobre, los colores verdaderos de Umbr\u00eda expresados de la manera m\u00e1s simple e inmediata, como si un monje del a\u00f1o 1000 en la cima de una monta\u00f1a, solo, quisiera expresar su alma, sus sentimientos, y no tuviera colores, pinceles, lienzos, no tuviera pr\u00e1ctica de la pintura, sino solo su h\u00e1bito de saco y ramas de \u00e1rbol. \u00bfY qu\u00e9 hace entonces el buen frailecillo medieval? Toma su t\u00fanica, la rasga, la recompone y la vuelve a coser sobre un bastidor hecho de varillas de roble, marr\u00f3n sobre marr\u00f3n, variaciones de marr\u00f3n con puntadas de cordel claro, tal vez cordel vegetal, hilos de paja; he aqu\u00ed el alma del fraile al desnudo, esta es su oraci\u00f3n, el saco, el humilde saco extendido en variaciones de color, una sencillez hecha de tela tosca, en un orden, en una invenci\u00f3n, en una decoraci\u00f3n extraordinaria de la propia t\u00fanica. Este es Burri, un monje de hoy que se expresa como un monje de hace mil a\u00f1os, ayer como hoy como ma\u00f1ana, el arte en estado salvaje, en la esencia, de su m\u00e1s pura humildad, la exaltaci\u00f3n del silencio y de la soledad\u00bb.<\/em>.<br \/>\nEn cambio, a otro personaje de la novela el autor le conf\u00eda, con su habitual pluralismo, otra interpretaci\u00f3n opuesta a la primera, dejando al lector libertad de elecci\u00f3n: <em>\u00abBurri no es la alegr\u00eda, la sencillez, la humildad franciscana, Burri es angustia, terror, pesadilla del fin del mundo, enfermedad que nos aplasta y nos asfixia, neurosis colectiva, anuncia un mundo destinado a la locura, a la desintegraci\u00f3n, al suicidio, a la nada, este es su valor, este es su gran mensaje&#8230;\u00bb<\/em> (3).<\/p>\n<p>La carga innovadora y \u00abpopular\u00bb, en el mejor sentido del t\u00e9rmino, de los documentales de Simongini ha sido comprendida mejor y antes que por la cr\u00edtica por algunos artistas profundamente interesados en la relaci\u00f3n entre el arte y los medios de comunicaci\u00f3n: basta pensar, como se ha mencionado, en Mario Schifano, a quien, en el \u00e1mbito de los c\u00e9lebres \u00abPaesaggi Tv\u00bb, le encantaba fotografiar como base para algunas de sus obras las im\u00e1genes de los documentales de Simongini dedicados a de Chirico; o, m\u00e1s recientemente, en un artista como Francesco Vezzoli, que ha prestado una atenci\u00f3n espec\u00edfica a los documentales de Simongini, en particular \u00abCome nasce un&#8217;opera d&#8217;arte &#8211; Giorgio de Chirico, Il sole sul cavalletto\u00bb (1975), \u00abCome nasce un&#8217;opera d&#8217;arte &#8211; Renato Guttuso Natura morta\u00bb (1975) y \u00abAlberto Burri. L&#8217;avventura della ricerca\u00bb (1986), en el marco de la exposici\u00f3n \u00abTV70: Francesco Vezzoli guarda la Rai\u00bb, promovida y organizada en Mil\u00e1n por la Fondazione Prada del 9 de mayo al 24 de septiembre de 2017. En particular, el proyecto de Vezzoli ha puesto de relieve de manera aguda un hecho importante: en estas transmisiones, los artistas se han enfrentado al potencial del medio televisivo, que los ha hecho visibles al gran p\u00fablico por primera vez en Italia, transformando el proceso creativo en el origen de sus obras en una narraci\u00f3n \u00abpopular\u00bb dirigida al heterog\u00e9neo conjunto de los espectadores. Y las palabras que el propio Vezzoli dedica en el libro, que acompa\u00f1a a la exposici\u00f3n sobre la RAI de los a\u00f1os 70, son tambi\u00e9n muy v\u00e1lidas para la obra documental de Simongini: <em>\u00abDesde una mirada contempor\u00e1nea, la producci\u00f3n televisiva italiana de los a\u00f1os 70 revela claramente su car\u00e1cter an\u00e1rquico y revolucionario. Como si la pol\u00edtica italiana, que evidentemente hab\u00eda subestimado el poder del instrumento televisivo, le hubiera dejado una gran libertad de expresi\u00f3n. [\u2026] La televisi\u00f3n de los a\u00f1os 70 produc\u00eda ritos y, en consecuencia, mitos absolutos y duraderos que a\u00fan hoy, al volver a presentarse en esta exposici\u00f3n, pueden inspirar elecciones no convencionales\u00bb.<\/em> (4).<br \/>\nLa apertura y el pluralismo de puntos de vista de Simongini, que no admit\u00eda exclusiones preconcebidas basadas en r\u00edgidos esquemas ideol\u00f3gicos o en corrientes art\u00edsticas, fueron ampliamente acogidos por Vezzoli en la exposici\u00f3n de la Fondazione Prada, especialmente en relaci\u00f3n con Burri y Guttuso: a los ojos de la cr\u00edtica oficial y del sistema del arte, escribi\u00f3 Vezzoli, <em>\u00abBurri representa los niveles m\u00e1s altos de investigaci\u00f3n intelectual, y Guttuso est\u00e1 atrapado en una especie de vocabulario polvoriento. Pero mi objetivo, a lo largo de toda la exposici\u00f3n, es buscar una conciliaci\u00f3n. Sigo viviendo en un pa\u00eds que reacciona con vehemencia a la polarizaci\u00f3n\u00bb<\/em> (5). Con motivo de la exposici\u00f3n, tambi\u00e9n Marco Senaldi, en su ensayo en el cat\u00e1logo, ha puesto bien de relieve la \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb de los documentales de Simongini: <em>\u00abEn el caso, por ejemplo, de \u201cCome nasce un&#8217;opera d&#8217;arte\u201d (1975-76), efectivamente ocurr\u00eda algo in\u00e9dito: las entrevistas realizadas por Franco Simongini a Giorgio de Chirico, a Renato Guttuso y a Agenore Fabbri, llevadas a cabo en el propio estudio del artista, capt\u00e1ndolo en el momento de su trabajo, dejaban fluir sus pensamientos en directo, junto al delineamiento de la obra que, mientras tanto, se materializa ante nuestros ojos sobre el lienzo. La obra de arte, observada y filmada en su proceso de creaci\u00f3n, ya no se presentaba como un objeto para contemplar, sino como un acontecimiento para seguir, indisolublemente ligado a la din\u00e1mica temporal y a la psicolog\u00eda de su autor. Por primera vez, la obra se examinaba y se presentaba como un acontecimiento en evoluci\u00f3n, en lugar de como el resultado de una maestr\u00eda art\u00edstica, invirtiendo as\u00ed la forma de contemplarla: no desde el final, como punto de llegada, sino desde el principio, como la actualizaci\u00f3n de una entre infinitas posibilidades\u00bb<\/em> (6)\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Gabriele Simongini<\/strong><\/p>\n<p>&#160;<\/p>\n<ol>\n<li>Ungaretti, <em>Tre riflessioni<\/em>, \u00abIl Tevere\u00bb, 11-12 de abril de 1929<\/li>\n<li>Simongini, \u00abNell&#8217; \u201changar\u201d di Burri\u00bb, \u00abIl Tempo\u00bb, 8 de noviembre de 1979<\/li>\n<li>Simongini, \u00abLa torre dell&#8217;orologio\u00bb, Rizzoli Editore, Mil\u00e1n, 1979, pp. 55-56<\/li>\n<li>Vezzoli, \u00abTelevisioni, rituali e miti\u00bb, en AA. VV., \u00abTV 70: Francesco Vezzoli guarda la Rai\u00bb, cat\u00e1logo de la exposici\u00f3n, Fondazione Prada, Mil\u00e1n, 9 de mayo-24 de septiembre de 2017, p. 457<\/li>\n<li>Vezzoli y K. Biesenbach, \u00abLo spazio della riconciliazione\u00bb, en AA. VV., \u00abTV 70: Francesco Vezzoli guarda la Rai\u00bb, cit., p. 474<\/li>\n<li>Senaldi, \u00abTelevisione &amp; Arte\u00bb, en AA. VV., \u00abTV 70: Francesco Vezzoli guarda la Rai\u00bb, cit., p. 548.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por gentileza del autor y de Maretti Editore, publicamos en exclusiva un ensayo incluido en el libro \u00abFranco Simongini. L&#8217;atto poetico di documentare l&#8217;arte\u00bb (2019): una recopilaci\u00f3n de escritos, im\u00e1genes y memorias dedicados al gran director de documentales de arte, que tambi\u00e9n fue poeta, cr\u00edtico y escritor. 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