Introducción:
Paolo Felici
Ponentes:
Stefano Mazzanti (diseñador de iluminación)
Lucilla Furfaro (arquitecta, escenógrafa).
La luz es el elemento físico que permite al ojo ver. Al revelar así las formas, contribuye a construir la percepción del Espacio e incide en los volúmenes que, como consecuencia, generan sus propias sombras. La presencia de la luz determina, por tanto, la Visión en su significado más profundo, al permitir que el ojo vea, y define al mismo tiempo la percepción, el carácter y la interpretación del espacio presente en el campo visual, porque la yuxtaposición de los volúmenes y de los colores que lo componen y lo caracterizan produce sugerencias cambiantes a medida que varían la naturaleza y el carácter de la fuente luminosa.
En el teatro contemporáneo, la luz desempeña el papel más importante en dos aspectos fundamentales e imprescindibles: la creación de espacios y la dramaturgia o narración. Con estos elementos, investigados y desarrollados a su debido tiempo, la luz puede dar un salto cualitativo y volverse «generativa», es decir, ser desde el principio parte activa en el proceso de creación de un espectáculo y determinar su desarrollo. La luz crea el espacio y lo hace siempre. Lo hace cuando hay elementos escenográficos utilizando diversas modalidades y direcciones de procedencia, para relacionarse con ellos y hacer que surja una percepción en lugar de otra. Lo hace, con mayor motivo, cuando el espacio está vacío, construyendo escansiones espaciales, recortes, alternancias luz-oscuridad, soluciones de «luz rítmica» al estilo de Appia. Entonces la luz «cuenta». Nunca es neutra cuando actúa (o cuando no está), es capaz de decirnos muchas cosas y, por lo tanto, es dramaturgia. Semiológicamente, es uno de los muchos lenguajes que componen el complejo Texto del espectáculo.

Oficina de Comunicación de la Academia de Bellas Artes de Roma
Coordinación: Prof. Guglielmo Gigliotti g.gigliotti@abaroma.it
Colaboración: Chiara Picco, Martina Macchia, Marianna Pontillo comunicazione@abaroma.it